María Griffith:
Asertividad

Todo ser humano tiene derecho a ser quien es y a expresar lo que piensa y siente.  Cuando una persona actúa y dice lo que piensa, en el momento y lugar adecuados, con franqueza y sinceridad, sin herir ni irrespetar los derechos de los demás, está siendo asertiva. Las personas asertivas tienen autenticidad en los actos que realizan, están seguros de sus creencias y tienen la capacidad de actuar y decidir para alcanzar sus objetivos sin dañar a los demás, respetándose  ellos mismos, pero también a los que los rodean.
La conducta asertiva se puede entrenar y de esta manera aumentar el número de situaciones en las que vamos a tener una respuesta asertiva en nuestras relaciones interpersonales y por lo tanto disminuir al máximo las respuestas que nos provoquen hostilidad. La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, pero siempre respetando a los demás. A medida que somos más asertivos nos encontraremos más cómodos en las relaciones con las personas que nos rodean. Existen tres estilos en la conducta interpersonal:
El estilo pasivo es característico de aquellas personas que no defienden sus derechos ni son capaces de expresar sus verdaderos sentimientos. Sienten que los derechos de los demás están por encima de los de ellos y se caracterizan por tener una autoestima muy pobre. Tienen la ventaja de que no reciben el rechazo directo de los demás, pero a la vez cargan con la desventaja de que la gente tiende a aprovecharse de ellos.
El estilo agresivo  lo manifiestan aquellas personas que no toman en cuenta los sentimientos  de los demás. Acusan, pelean, amenazan, agreden, insultan. Presentan la ventaja de que nadie los somete y la desventaja de que nadie los quiere a su lado.
Y por último, el estilo asertivo donde la persona demuestra la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás.  Siente una gran libertad para expresar lo que es, lo que piensa, lo que siente y quiere sin lastimar a los demás.  Su comunicación es directa, abierta, franca y adecuada. Se respeta y se quiere a sí misma aceptando sus limitaciones. Acepta o rechaza a las personas con delicadeza, pero con firmeza. Establece quiénes van a ser sus amigos y quiénes no. Se manifiesta emocionalmente libre para expresar sus sentimientos. Evita los dos extremos: por un lado la sumisión y por el otro la expresión agresiva y destructiva.
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