Gladys González:
A Zobeida y a mí nos unió Alí

Mi primer encuentro con Zobeida Jiménez (la muñequera mayor), ocurrió en Maracay (estado Aragua), hace algunas años, en una discotienda, cuando me disponía a tomar un disco de Alí Primera titulado “Lo Mejor de Alí” una señora me preguntó: “¿Lo lleva?”, al volverme me encontré con unos ojos oscuros de brillante mirada, hermosa arrugas y amplia sonrisa, le dije: “Sí, es uno de mis favorito”. Ella rió y me dijo: Ya somos dos. Continuó diciéndome. ¿Y por qué te gusta Alí? Cerré los ojos un momento y mis recuerdos volaron a la época de estudiante de la U.C.V., al grupo sano de Caracas, menos peligrosa cuando hacíamos tertulias amenas en El Gran Café, o arriba en lo alto de la cafetería en el Bar Tasca “La Bohemia” (av. Casanova), donde los estudiantes, músicos pintores, actores, pasábamos ratos de esparcimiento, improvisando en la pequeña tarima donde todos  nosotros nos  atrevíamos hacer algo; entre nosotros estaba la figura de pelo afro y espesa barba, con una amplia y perfecta sonrisa, su cuatro o guitarra inseparable, con sus canciones que llegaban adentro y movían masas.
Se lo conté a Zobeida, ella me escuchó muy interesada, mientras degustábamos un café con galleticas en el mismo lugar. A su vez ella me contó su gran amistad con Alí, sus ideales compartidos, la canción que le compuso en el corredor de su casa, “Zobeida, la muñequera mayor”, sus luchas; entre risas y chistes me preguntó: “¡Te gustan las muñecas tradicionales!, ¡mucho! -le conteste- mi madre y mi abuela me las hacían con trocitos d tala, con tusa de maíz (algunas), era muy divertido. Ella riendo me dijo: “Te invito a participar en un taller mañana, tengo un gran grupo grande, puedes venir”.
La experiencia en el taller fue única para mí, estaba casi todo el Orfeón universitario, cantamos y cosimos entre bromas y chistes, varones y hembras de hermosas voces, cultores, estudiantes, profesores de diferentes universidades, hilos, agujas, tijeras, algodón, retazos de repente alguien decía: ¿Quién tiene hilo azul? ¡Necesito dos botones negros!, ¡me falta un ojo! “¡Hazlo tuerto!”. ¿Cómo se hacen los cabellos?, ¿Cómo la vas a llamar? De pronto un vozarrón de hombre exclamaba: “Ni de broma, yo voy hacer un llanero, las muñecas las prefiero vivas”. Risas melodiosas, voces cantando y Zobeida ligerita de aquí para allá con su edad y fragilidad.
Cuando terminamos a buscar “padrinos” y “madrinas”, para la “postura de agua” de nuestras muñecas de trapo tradicionales por supuesto Zobeida la bautizaba, aún recuerdo con gratitud su gran abrazo y su declaración: “Gladys nos unió el amor por Alí”.
Me invito a otro taller en su pueblo Araure (estado Portuguesa), y a allá fui. La pasé increíblemente bien en su cuidad casa – museo, donde está un muñeco y un cuadro de Alí Primera pintado por ella.
Me traje esta tradición a El Tigre. La dicté por primera vez en el Ateneo El Tigre (1998), antes sólo lo había hecho la señora María Columba de Naranjo, a quien no llegué a conocer, pero tengo excelentes referencias por sus hijos, yernas y amigos, era creativa, con sus manos maravillosas para la costura y manualidades hacia muñecas y bautizos de las mismas, conservando esta hermosa tradición.
Hoy son varias las personas que lo hacen y dictan talleres, ya no me llaman, pero lo importante es que persiste la tradición, aquí se ha extendido a escuelas, comunidades. Llevando alegría y entretenimiento sano a los más pequeños.
Me vino a la memoria una frase repetida de Zobeida (+), (Patrimonio Viviente) (Unesco). “Para que conozcan Nuestra Cultura y dejen el wiki-wiki que viene de afuera”.